martes, 27 de enero de 2015

Latidos


Noche azul.
Noche de brujas y hechizos.
Noche de luna.
Iris dormido, sentido agitado. Águila de plata.
Secreto siniestro el tuyo,
secreto eterno.
Una mirada oculta en el mundo de las tinieblas.
Palabras a tiempo, un toque mágico.
Espera ardua, la piel del deseo.
Derretirse es más que morir de amor, derretirse es empezar a creer.
Dicen que el violeta limpia y transmuta.

Dicen que la atrapa, no la suelta, la envuelve, la persigue, la enreda, la enciende, 
ella se pierde, él la encuentra, no la deja, ni a sol ni a sombra, la aviva, 
como el viento a la llama, 
la asusta, la espera y ella no puede, pero quiere
entonces lo enlaza, no lo suelta, lo envuelve, se desespera
no se duerme sino a las tres, baila para él, lo abraza en sueños. 
Vive.

lunes, 26 de enero de 2015

Vacío - Desaparecidos III


Corría, y en su carrera contra el tiempo retrocedía

Se sacó los zapatos y la ropa para verse desnudo pero sólo consiguió afirmarse en una de sus tantas máscaras: la del descaro y la mentira. 

Tocaron a la puerta y el sonido seco lo ensordeció. El silencio congeló el espacio por un momento. Fue al encuentro del visitante impostando una valentía que no sentía y cuando lo tuvo de frente, sólo atinó a derretirse hasta desaparecer. 

No quedó rastro de aquel hombre, sólo su ropa sin piel, ni historia. Sin olor.

Perdida - Desaparecidos II


Condujo su auto toda la noche con rumbo incierto hasta que, casi vencida por el sueño, decidió detenerse al amanecer a un costado de la carretera. Cerró los ojos y se entregó a una historia que jamás podría contar. Que se perdía en el camino, que se dormía en su auto, que despertaba en una ciudad desconocida y que nadie entendía su idioma. Que jamás podría contar…, porque se perdió en su sueño, nunca volvió a su auto, no habitó su cuerpo ni regresó a la carretera.

La Obra - Desaparecidos I

El aire tenue de primavera levantó su falda y no hubo ojos en aquella plaza para los que su desmesura pasara inadvertida. Corrió a resguardo de su vergüenza y se detuvo frente una vidriera que anunciaba una obra callejera de teatro y música que empezaría justo en una hora, allí mismo. 

No había nombres más que el de la puesta pero sí la llamativa promesa de extrema diversión. Desmenuzó el tiempo hasta el inicio y cuando la protagonista apareció en escena ella simplemente se esfumó, como por arte de magia, como en un pase de manos.

martes, 20 de enero de 2015

Bailar el tiempo


Que te mueva la brisa.
Que despiertes.
Que los sueños te aturdan.
Que el deseo te queme.
Que la luz te sorprenda con un haz en la mano.
Que te encante la risa de un pájaro perdido.
Que trastabilles de amor, quebrado entre las hojas.
Quebrado en dos, hacia el cielo, en la tierra.
Que te envuelva la magia.
Que se encienda el romance
Que la locura estalle una noche de luna.
Que no esté llena.
Que brille tanto.
Que te atrape en sus brazos la brutal desmesura.
Que ardas en el tiempo.
Que fluyas.



Fluir es a veces dejarse llevar por el encanto divino de la felicidad de un momento sublime. Fluir es a veces permitirse el goce del estado onírico, un estado magnífico de ensoñación.

Yo canto

Porque la vida canta conmigo canto. Y porque el ritmo de la pieza elegida es el compañero de ruta que siempre me entiende. Porque escucho a mi alma canto y con mi canto exorciso mis miedos y mi dolor y proclamo mi alegría más sublime.


Canto porque mi voz pide salir y porque con ella vibro. Y porque en cada nota supero mi límite, por eso canto. Porque despierto, me despabilo, me sacudo, me enorgullezco, canto.

miércoles, 14 de enero de 2015

Yo rezo

Porque no importa a qué Dios o energía invoque con mi rezo, siempre me siento amparada.

Mis manos juntas, la cabeza gacha y un hondo sentimiento de abnegación buscan menos un milagro que una escucha atenta en algún lado del universo.  Agradecimientos o súplicas, mis oraciones son sinceras, coherentes y sentidas

Rezar me limpia. Me eleva.

Rezo porque me entrego en cada palabra, porque la comparto y la dignifico. Porque me enlazo con la fe, rezo.


Mi plegaria llega siempre a destino, porque así lo creo. Y en su viaje se une a otras más estridentes, más débiles o ya repetidas. Y se hacen una, que flota, crece y si tenemos suerte, se cumple.

lunes, 12 de enero de 2015

Yo leo

Son siempre otros escenarios los que vivo, otras vidas, las de otros. Existencias de prestado que se invocan desde un texto cautivo en un libro o en un e-book. Y cuando las leo me interceptan, me atrapan y me capturan hasta el último punto.

Puede haber silencio o estruendo cuando leo, nada me mueve de mi centro ni de esas páginas. Leo porque me pierdo en ellas y me encuentro al final del texto. Leo porque crezco y aprendo de cada palabra. Porque rejuvenezco leo.

Me seduce la magia de una historia nueva, la inventiva de una imaginación voladora y atrevida. Me complace la intimidad con el texto: sólo él y yo sin intermediarios.


Porque desconozco leo y de repente sin más, sé todo.

Yo bailo

Porque el contacto con el piso actúa como descarga de todas las emociones dormidas, por eso bailo. Y porque la risa se instala en mi cara al primer movimiento. 

Porque no importa la técnica que elija, es el movimiento de mi cuerpo en sintonía con el aire que lo roza lo que me libera y me permite fluir.

Bailo porque la música me lleva, me acompaña y me ensordece. Porque no hay ruido que me perturbe con ella. Bailo porque la danza me eleva como un mantra, me conmueve y me ejercita. Y porque mis huesos me lo piden, por eso bailo.

Bailar me transporta a mis raíces, a mi felicidad ancestral. En pareja o sola, con zapatos o con los pies descalzos quiebro las líneas del espacio y desafío al tiempo.  Me nutro de sensaciones, y respiro un aire nuevo.


Y porque vuelvo a nacer cada día bailo. Porque me siento viva, bailo.